¿Habéis soñado alguna vez con formar parte de una cuadrilla de txirrindularis en su ascensión al mítico puerto de Urkiola?

   Somos un grupo de amantes del ciclismo del barrio bilbaíno de Santutxu que se reúne anualmente en el mes de Septiembre con la intención de subir al puerto de Urkiola, eso sí, por su parte más suave.

   Todo empezó allá por el año 1991 cuando tres “locuelos” del pedal se reunieron con el único fin de dar una pequeña vueltecilla. Aquella excursión que iba a durar alrededor de una hora terminó siendo la locura más absoluta. Todo acabó en el ya para nosotros clásico “AMAITERMIN” de Abadiño, restaurante que a la larga acabó convirtiéndose en un lugar de visita obligatoria para cada uno de nosotros con el único y “sagrado” fin de degustar unos suculentos huevos con chorizo. A decir verdad, la tradición de los primeros años se ha visto en cierta medida alterada en estas últimas ediciones y son ya unos cuantos los que no dudan en “saltarse las normas” y degustar un buen “Bacalao al pil-pil” o incluso un par de tajadas de lomo con pimientos.

   A partir de ese mes de Septiembre de 1991, las ediciones de lo que desembocó en la “CLÁSICA DE LOS GÜEVOS” se fueron sucediendo una detrás de otra y en la actualidad somos alrededor de 20 los txirrindularis que nos juntamos a tal efecto en las inmediaciones del Polideportivo de Txurdinaga el segundo fin de semana de Septiembre de cada año.

   Es sin duda nuestra intención llegar al mayor número de amantes de la bicicleta posibles, y con ese fin hemos diseñado una “X Edición de la Clásica de los Güevos” de lo más apetecible.

   Para la actual edición de este año 2000 son muchas las variaciones que hemos decidido incluir. Entre ellas se encuentra la de terminar la clásica en el citado restauante con una comida popular a la que estáis todos invitados (previo pago de la inscripción correspondiente). Eso sí, la condición indispensable es haber recorrido en bicicleta el tramo comprendido entre Bilbo y Abadiño. En fin, nada del otro mundo.

   Hombre, lo que no debéis olvidar son las ganas de pasar un rato agradable rodeado de amantes del deporte de “las dos ruedas sin motor”.

¡Quedáis todos invitados!